martes, 15 de junio de 2010

El Mundial del bostezo y las vuvuzelas

Este inicio de Mundial está siendo desalentador. No hay más que decir que lo que más destaca dentro de los estadios sudafricanos no es la estrella de turno, ni siquiera el árbitro por sus fallos, sino que el protagonismo lo acaparan las ya famosas vuvuzelas, con su atronador y constante sonido. Las trompetillas están presentes en todos los partidos y no son pocas las quejas que han ido apareciendo al respecto. Los cánticos han sido silenciados por estas vuvuzelas, aunque los más perjudicados son los medios de comunicación, para los que es realmente difícil hacerse escuchar. La propuesta de prohibirlas parece que no va a prosperar. Aunque esto no es lo que más preocupa dentro del inicio de este Mundial de fútbol. Existe un zumbido mucho más fuerte que el de las vuvuzelas, y es el del aburrimiento. Hasta el momento solo Alemania ha sido capaz de despertarnos, de romper la dinámica de partidos soporíferos. Ver el Mundial se está convirtiendo en una excusa perfecta para echarse una reparadora siesta. Una por una, las selecciones favoritas han ido decepcionando en juego, provocando un letargo a los espectadores que encendían su televisión esperando ver espectáculo, algo de entretenimiento y diversión. Porque eso sí, la gente que acude a los estadios parece que se lo están pasando genial, en parte porque muchos de ellos ni siquiera presta atención al juego y si lo hace a los bailes en las gradas. El conformismo de los grandes equipos está siendo la nota negativa de este comienzo de Mundial. Es triste ver como Argentina, Holanda o Brasil se conforman con una mísera renta ante selecciones que tienen muy poco que ofrecer futbolísticamente hablando. Duermen el partido, conservan la renta, y de paso aburren hasta a los muertos. Confiemos en que el grupo H, el de España, cambie esta dinámica. De momento Chile y Honduras están intentando ofrecer algo de espectáculo, cosa que ni Portugal, Francia o Italia se han propuesto de momento.

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